Ok. Aunque debería estar haciendo mi traducción de lingüística, la fecha amerita un tiempo de libertad drogada y romántica. Mi hombre está de cumpleaños.
Mi hombre. MI hombre. Wow. Sólo desde este año te he comenzado a llamar así, ya que me siento en el jodido nivel de fanatismo en el que considero (y estoy segura) de que nadie te podría amar más que yo. Ese nivel en que ya me da igual tu fama, tus fans, tu imagen. Incluso me da igual la idea que tengo sobre ti. Es una cosa más… no sé, cercana. Es como si te conociera de verdad, pero no como si fuera un conocido tuyo. Es como si fuera tu sicópata personal. Como si pusiera cámaras en tu casa.
Es una locura que la gente podría malinterpretar.
No soy tan sicópata, no soy egoísta. No espero conocerte ni verte en persona alguna vez. Es un nivel en que me siento encargada de cuidar de ti.
Me creo tan… superior a los demás. A esa gente odiosa que dice ser tu fan. A esa gente weona que hace prejuicios. A esa gente tonta que tiene una imagen prediseñada de tu persona y que no te ven, no ven todos tus gestos, todos tus ritmos, todos los cambios en el brillo de tus ojos. Tan superior a nadie, porque quizás nadie va a sufrir tanto al verte llorar, o al verte reír, o al verte respirar.
Hace un par de años te vi y supe que serías mi nueva obsesión. Y lo fuiste… y fuiste más que eso… Y superaste el nivel de mis otras obsesiones, porque nunca había amado tanto a un hombre que de verdad pareciera humano. Y ya no eres una obsesión, sino que eres parte de mi vida, de mi persona.
El año pasado también te escribí. Este lo vuelvo a hacer, más por tradición. Me siento en la obligación y expreso mis ideas enfermas de esta enferma manera y con estos enfermos motivos. Y no me importa. Hace tiempo dejo de importarme lo que la gente pensara de mí… Pero eso no viene al caso ¿verdad?
Ya no hay metáforas de flores y de pétalos que caen. Ya no hay narraciones de viajes imaginarios y de historias de amor. No hay nada más que este sentimiento puro, incontrolable, ridículo, real. Es una… una broma. Una maquinada broma.
Nadie lo comprendería (pero que pensamiento más egocéntrico!).
Haces que la irrealidad se vuelva agradable. Haces que la realidad se vuelva insoportable. Haces que… sienta sólo bondad hacia tu persona, porque para mí, todo lo que haces es arte. Como el amor que siente un pintor por su obra maestra. No sabes cantar, ni bailar, ni componer, pero tu mera existencia es preciada para mí, porque no hay algo más bello que tu persona, y no hay algo más fino que tus manos, ni algo más insoportable que tu voz, ni algo más indestructible que tu permanente presencia en mi cabeza.
Te quiero, Kim HeeChul. No como fan, no como mujer. Te quiero como un conjunto. Quiero ese sentimiento que provocas. Creo que el universo fue hecho para que tú vivieras en él. Eres el ser perfecto y lo seguirás siendo eternamente.
Feliz cumpleaños, señor Kim. Que cumplas muchos más…
… Y que este amor también cumpla muchos más, porque no quiero pertenecer a este mundo.




